Recetas del alma

Gandhi

“La enfermedad es el resultado no solo de nuestros actos, sino también de nuestros pensamientos”

Osho

“La risa es una fuerza tan transformadora que nada más es necesario; si cambias tu tristeza por celebración, entonces también serás capaz de cambiar tu muerte por resurrección”

Erich Fromm

“Vivir es nacer a cada instante”

Dr. Edward Bach

“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”

San Francisco de Asis

“Los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos”

 Osho
“Que el amor sea la respuesta a todas tus preguntas”
Elizabeth Kubler-Ross
“Todo el mundo sufre contratiempos en la vida. Cuanto más numerosos son, más aprendemos y maduramos. La adversidad sólo nos hace más fuertes. Cuando se aprende la lección, el dolor desaparece”
Claudio María Dominguez

”Una persona verdaderamente dichosa fluye en el aquí y ahora. Su mente no está todo el tiempo yendo y viniendo, sin pausa, entre el pasado y el futuro. Porque es la mente la que vive de “lo que me hicieron”, de “lo que me van a hacer”. Esa es la mente, la personalidad, el ego. El ser, en cambio, vive en un puro presente, y se ocupa nada más de lo que pasa ahora. Pensá un momento: ¿Qué problema tenés exactamente ahora? No dentro de diez minutos, ni dentro de cinco. Ahora mismo.
En el presente está la dicha. Tu mente tiende a comportarse como un limpiaparabrisas: va y viene, nunca se queda quieta. Salta del presente al pasado, y otra vez al futuro, sin pausa. Y eso puede resultar agobiante, porque genera nerviosismo y ansiedad. La mente es inquieta.
En el pasado está todo lo que ya te hicieron. Pero esa información es irreal. De todos modos como ya te lo hicieron, tu mente está todo el tiempo suponiendo que te lo van a hacer de nuevo. ¡No sabés lo feliz que serías si pudieras frenar ese limpiaparabrisas, si pudieras detener las interferencias de la mente, y vivir en el presente perpetuo! Aveces se complica, es cierto, porque la mente es persistente, y quiere ir y venir. Pero esa es tan solo la mente. No el ser. Tenés que frenar ese movimiento para poder ser feliz. Si entendés esta verdad te vas a ahorrar quince viajes de meditación al Tíbet. Lo único que importa es lo que pasa ahora. No lo que pasó, ni lo que va a pasar, que son dos ilusiones. ¿Qué elegís para ese momento?”

**Extracto del libro “SÉ TU PROPIO HÉROE”**

Swami Nadhín
“Dale a un niño una manzana y un conejo, su razonamiento natural hará que juegue con el conejo y coma la manzana, originalmente no somos carnívoros y a medida que nos vamos mezclando con el rezago de salvajismo que hemos heredado, comenzamos a matar para comer…”
Gandhi
“Siento que el progreso espiritual nos demanda el que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de dios, y sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal debería de demostrarse no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye sin la menor duda una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu.”
Osho
“La salud es la felicidad del cuerpo y la felicidad es la salud del alma”
Hipócrates: los orígenes de la alimentación como medicina preventiva

Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), el médico más importante de la antigüedad, es considerado elpadre de la medicina. Nacido probablemente en la isla de Cos, Grecia, realizó numerosos viajes antes de establecerse definitivamente en la isla para dedicarse a la enseñanza y la práctica de la medicina. Murió en Larissa, Grecia, y poco más se sabe de él. Su nombre se asocia al juramento hipocrático, aunque es muy posible que no fuera el autor del documento. De hecho, de las casi setenta obras que forman parte de la Corpus hippocraticum, es posible que sólo escribiera alrededor de seis: “De la Antigua Medicina”, “Sobre el aire, el agua y la posición”, “Acerca de la Enfermedad Sagrada”, “Sobre la Dieta”, “Aforismos de Hipócrates”, “Sobre la Naturaleza Humana”.

La Corpus hippocraticum probablemente es lo único que queda de la biblioteca médica de la famosa Escuela de Medicina de Cos. Sus enseñanzas, su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observación clínica directa quizá influyeran a los autores de esos trabajos y, sin duda, contribuyeron en gran medida a desterrar la superstición de la medicina antigua.

Entre las obras más importantes de la Corpus hippocraticum está el “Tratado de los aires, las aguas y los lugares” (siglo V a.C.) que, en vez de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas ambientales.

Desde los tiempos de Hipócrates la medicina toma un cariz científico y se establece la observación clínica como base de la terapéutica; se explican las enfermedades por el desequilibrio de los cuatro humores corporales: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema, cuya perfecta armonía está regida por la vix naturae (fuerza de la naturaleza), correspondiendo al médico restablecer dicho equilibrio mediante la corrección de los humores deficientes o sobrantes.

La idea de la medicina preventiva, concebida por primera vez en “Régimen” y en “Régimen en enfermedades agudas”, hace hincapié en la dieta y en el estilo de vida del paciente, y en cómo ello influye sobre su estado de salud y convalecencia.

Extraído de: http://quetualimentoseatumedicina.blogspot.com

Osho: ¿Cuál es el papel del sanador?

El sanador no es realmente un sanador porque él no es el que actúa.
La sanación sucede a través suyo; él solamente tiene que desaparecer.

En realidad, ser un sanador significa no ser. Cuanto menos eres, mejor es la sanación. Cuanto más eres, más bloqueado está el vehículo. Dios, o la totalidad, o como prefieras llamarlo es el sanador: el sanador es el todo…

Una persona enferma es aquella que ha desarrollado bloqueos entre ella misma y el todo, y por eso hay algo que está desconecta­do.

La función del sanador es volverla a conectar. Pero cuando digo que la función del sanador es volverla a conectar no me refiero a que es el sanador quien tiene que hacer algo. El sanador es sólo un vehículo. Quien hace es Dios, el todo.

La medicina no es una profesión ordinaria. No es solamente una tecnología, porque trata con el ser humano. No estás reparando mecanismos, no es sólo una cuestión de «saber cómo», es cuestión de un profundo amor…

Estás jugando con seres humanos y con sus vidas, y eso es un fenómeno complejo. Algunas veces se pueden cometer errores y esos errores pueden ser fatales. Así que practícala sumido en pro­funda oración. Acércate con humanidad, con humildad, con sim­plicidad.

Las personas que abordan la medicina como si fuera una inge­niería no son adecuadas para ser doctores o médicos; son personas inadecuadas para la medicina. Quienes no sean ambivalentes son inadecuados. Se comportan con un ser humano como un mecánico ante un automóvil. No sienten la presencia espiritual del paciente; no tratan a la persona, tratan los síntomas. Por supuesto, pueden ser muy precisas; un técnico es siempre preciso.

Pero cuando estás trabajando con seres humanos no puedes ser tan preciso, es natural tener dudas. Uno se lo piensa dos, tres veces antes de hacer algo, porque una vida está en juego: una vida que es preciosa, una vida que no podemos producir, una vida que cuando se va se va para siempre.

Y es que el individuo es irremplazable, es único, es alguien que nunca antes existió, alguien que nunca vol­verá a existir. Estás jugando con fuego; es natural dudar. ¡Acércate a él! Acércate con humildad. Siente una profunda reverencia por el paciente.

Y mientras lo estás tratando, conviértete en un vehículo de la energía divina. No seas un doctor, sé sencillamente un vehí­culo para la energía divina sanadora, tan sólo un instrumento. Siente una profunda reverencia por el paciente, no lo trates como un objeto. Deja que la energía divina fluya a través de ti y alcance al paciente.

El paciente está enfermo; no puede conectar con lo divino. Se ha separado. Ha olvidado el lenguaje de cómo sanarse a sí mismo. Está desesperado. No puedes culparle; se encuentra des­valido.

Alguien que esté sano puede ser de una gran ayuda si se trans­forma en un vehículo. Y si esa persona sana es además un hombre de conocimiento será un instrumento todavía más importante, por­que la energía divina sólo puede darte señales muy sutiles, señales que tienes descodificar.

Si sabes medicina podrás descodificarlas muy fácilmente. Entonces no estarás haciendo nada al paciente, es la divinidad la que hace. Tú te haces accesible a Dios y pones a su disposición todos tus conocimientos.

Es la energía divina conjunta­mente con tus conocimientos lo que ayuda.
Y nunca es perjudicial. El que puede ser perjudicial eres tú. Así que suelta el yo, deja que esté Dios. Adéntrate en la medicina, adéntrate en la meditación.

Todo el mundo puede llegar a ser un sanador. La sanación es como la respiración: es natural. Alguien está enfermo: signifi­ca que ha perdido su capacidad de sanarse a sí mismo.

Ha perdido el contacto con su propia fuente de salud. La función del sanador es ayudarle a reunirse de nuevo con ella. Esa fuente es la misma en la que se sumerge el sanador, pero la persona enferma ha olvidado su lenguaje.

El sanador está conectado con el todo, por eso puede con­vertirse en un vehículo. El sanador toca el cuerpo de una persona enferma y se convierte en un enlace entre el paciente y la fuente. El paciente está desconectado de la fuente y de este modo se conecta indirectamente.
Cuando la energía empieza a fluir, el paciente se sana.

Y si el sanador es en verdad una persona de conocimiento… porque puedes ser un sanador y no entenderlo. ”Hay muchos sana­dores que sanan pero que no saben cómo sucede: desconocen el proceso”.

Si tú, además, entiendes el proceso, puedes ayudar al paciente a sanarse y además puedes ayudarle a que perciba la fuen­te de donde procede la sanación.

De esta forma, el paciente no sola­mente es sanado sino que le previenes de futuras enfermedades. Entonces la sanación es perfecta. No es solamente curativa, es tam­bién preventiva.

Entonces la sanación se convierte casi en una experiencia de oración, en una experiencia de Dios, del amor, del todo. ­

3 respuestas a Recetas del alma

  1. Excelente oportunidad que nos brindan para mejorar nuestra salud ya que por ignorancia y nuestras costumbres malsanas, hacemos mezclas venenosas para nuestro organismo y por ende para nuestra salud y vitalidad. Así mismo estos mensajes de superación, son medicina para nuestra Alma.

    Mil gracias

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  2. maria jose dijo:

    Muy buenas razones todas,y las recetas tambien me las como todas.

    Le gusta a 1 persona

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