El poder de la escucha. Feliz San Valentín.

corazón

Hoy es un buen día para pensar en el amor que tienes en un tu vida. En realidad, cualquier día los es. Pero hoy es San Valentín y seas romántico o no, tengas pareja o no, a la inmensa mayoría nos atrae este día porque queremos creer que un buen amor es posible. Y es que a todos nos rechifla la idea de tener -y ser- un gran amor, un amor bonito, un amor de los de verdad, de los de para siempre. En nuestra cultura del recambio fácil, de la oferta constante, de la demanda insaciable… un amor para siempre suena bonito pero también suena a inalcanzable. Hoy en día, la mayoría de nosotros no nos quedaríamos atrapados en un mal amor. Así que si es para siempre es que es un buen amor, de esos que sacan la mejor parte de ti, de esos que potencian tus luces y te dan la mano en tus sombras para que te sea más fácil salir de ellas, de esos que no te hacen sentir insustancial, de esos que hacen que tu alma se emocione al oír un “te quiero”.

Pensemos pues, y ojalá que no sea solo hoy, en el amor. Pero no solo en el amor romántico, pensemos también en el amor que le tienes a tus padres, a tus hijos, a tus hermanos, a tus mascotas, a tus amigos, a tus compañeros…Todos tenemos la necesidad de dar y de recibir amor. El amor es el alimento del alma. El amor nutre el cuerpo, la mente y el espíritu. Vivir sin amor es no vivir del todo, es vivir mal, es vivir feo.

A través de estas páginas trato de mostrar los “para qué” de los alimentos y nutrientes que necesitamos para estar y sentirnos sanos y rebosantes de vitalidad. El post de hoy no es una excepción. El amor es uno de los nutrientes más importantes. Es más, me atrevo a decir que es El Nutriente. El amor es el que te da el brillo en la mirada, el que hace que te sientas guapa (o guapo), el que te mima el corazón, el que te fortalece el cuerpo, el que te calma la mente, el que equilibra el espíritu, el que expande tu generosidad, el que te hace sentir conectado –a ti mismo, a los otros, a la vida-, el que te agudiza la vista permitiéndote ver lo verdaderamente importante.

Sentirse “bien conectado” en las relaciones con nuestras parejas, hijos, padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros de trabajo… es una parte esencial de la vida. Todos sentimos una deliciosa sensación de confort y seguridad cuando nos sentimos libres de expresar nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras dudas, nuestras esperanzas y nuestras luchas con los que tenemos más cerca. La sensación que experimentamos cuando nos comunicamos con el otro –incluso de cosas feas, que son las difíciles- y puedes sentirte aún más unido a la otra persona, te eleva el alma más que cualquier otra cosa. Y eso sólo se da cuando hablas y escuchas de forma afectiva y efectiva.

La mayoría de las personas escucha para contestar, para rebatir y no para comprender lo que el otro quiere decir, lo que siente o cómo ve la realidad. La mayoría escuchamos interrumpiendo o planificando nuestra siguiente intervención. Escuchamos para defender nuestras opiniones o acciones, para proteger nuestros puntos de vista, lo que nos aleja del objetivo primordial de la comunicación: entendernos. Y para lograrlo es fundamental entender al otro. Defendernos nos pone en modo “el enemigo contra mí”, convierte la conversación en una lucha devastadora, de la que el amor, el que fue el origen de todo, huye.

Todos nos morimos de hambre de ser escuchados, de ser entendidos, de ser apreciados, de ser valorados… Todas las relaciones mejoran cuando escuchamos, porque escuchar cura, porque al escuchar protegemos el amor, porque al escuchar hacemos que el otro se sienta valorado y querido, porque al escuchar y ser escuchados nos sentimos conectados.

Utiliza el poder de la escucha. Vive con amor. Vive bonito.

Feliz día de San Valentín. Feliz día de la fe en el AMOR.

Con Amor,

Natalia

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Acerca de nat4nat

Estoy haciendo un blog sobre Alimentación Consciente. Se trata de aunar y clarificar las distintas corrientes de alimentación sana. De manera que puedas conseguir de una manera sencilla "que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento" (Hipócrates). Es un espacio abierto a la participación de todos.
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